La vacuna no solo beneficia al individuo que se la coloca previniendo que contraiga una enfermedad, sino que además evita que esta se propague y con el tiempo muchas vacunas han hecho desaparecer enfermedades, por eso son necesarias para la comunidad, explica la Dra Daniela Hozbor, Investigadora del CONICET 

 

“Vacunarse no puede ser una decisión individual porque el efecto es colectivo

La vacunación, luego de la potabilización del agua, es la política sanitaria que más vidas ha salvado en el mundo a lo largo de la historia.
Tal vez esa certeza hizo que la comunidad científica reaccione rápidamente al conocerse el Proyecto de Ley de la Socióloga Paula Urroz, diputada del PRO por la Provincia de Buenos Aires, en el que se propone que "las personas que sean pasibles de vacunación obligatoria u opcional ....deberán recibir previamente una información fehaciente acerca de los riesgos que la inoculación de la vacuna en cuestión implica, posibilitando la aceptación o no aceptación de ese acto médico, en cumplimiento del DERECHO al CONSENTIMIENTO INFORMADO"

La Dra Maria Eugenia Rodríguez, investigadora de CONICET y miembro del Laboratorio de microbiología celular y desarrollo de vacunas del CINDEFI, sostiene que la vacunación no puede ser una opción personal, porque si alguien decide no vacunar a su hijo éste puede contagiar a los demás y sobre todo a las niñas y niños que todavía no han recibido todas las vacunas previstas en el calendario, por lo tanto "vacunarse no puede ser una decisión individual porque el efecto es colectivo".

La vacuna no solo beneficia al individuo que se la coloca previniendo que contraiga una enfermedad, sino que además evita que esta se propague y con el tiempo muchas vacunas han hecho desaparecer enfermedades, por eso son necesarias para la comunidad, explica la Dra Daniela Hozbor, Investigadora del CONICET en el Laboratorio VacSal, Instituto de Biotecnología y Biología Molecular. Las vacunas obligatorias, las del calendario, son una herramienta de equidad de gran impacto en salud, de probada efectividad y que se obtienen  a partir de procesos  rigurosamente controlados, agrega.

A partir los estudios realizados en el Laboratorio Referencia Coqueluche se ha mejorado la epidemiología de la enfermedad y a partir de conocerla más se han podido diseñar estrategias más eficientes. Hozbor recuerda que "en el 2011 hubo una epidemia de tos convulsa, por lo que en el 2012 se recomendó la vacunación en las embarazadas para tratar de disminuir la incidencia de la enfermedad en los más vulnerables, que son los lactantes menores de 6 meses, y en 2013 se sumó al calendario de manera gratuita y obligatoria para un único embarazo y en 2016 para todos. Esta política sanitaria logró disminuir drásticamente la mortalidad infantil vinculada con esta enfermedad. Entonces, ir en contra de esto y generar un manto de duda sobre algo tan benéfico, es retroceder"

"Debido a la vacunación, la región de las Américas ha sido la primera en el mundo en eliminar la viruela, la poliomielitis, el sarampión, la rubéola y el síndrome de rubéola congénita. Al respecto, nuestro país ha sido un pionero al instituir la vacunación obligatoria y gratuita como bien social colectivo mediante la Ley nacional 22.909, vigente desde el año 1983. Actualmente, nuestro país posee uno de los calendarios nacionales de vacunación más completos del mundo, garantizando la equidad de los individuos en el acceso a la prevención de enfermedades" afirman en un comunicado conjunto la Sociedad Argentina de Inmunología (SAI), la Fundación huésped, y Sociedad Argentina de infectología (SADI).

"Contar y cumplir con un esquema de vacunación obligatorio en los niños en particular y en todos en general, siguiendo las recomendaciones de los sistemas de salud, es de gran importancia no sólo para prevenir las enfermedades en cada individuo sino para proteger a la comunidad en su conjunto...Dar lugar a este proyecto que implica un retroceso de más 60 años" afirman los miembros de la Subcomisión de Vacunología de la Asociación Argentina de Microbiología en un documento reciente.

Desarrollar una vacuna es un largo proceso, hay que estudiar a patógeno, al hospedador y la inmunidad de los mecanismos que hay que despertar. Después pasa por una serie instancias de prueba en la que intervienen muchos organismos.
Una vacuna debe ser protectora y segura, y llega a un ser humano cuando ha pasado muchísimos controles. Y como cuesta plata, un estado incorpora una vacuna al calendario cuando la evidencia no le deja lugar a duda y hay seguridad de no va interferir con otra. Por ejemplo la última que se incorporó es la de HPV, que da respuesta a mucha población adolescente infectada del Virus del Papiloma Humano que genera cáncer de cuello uterino. Por supuesto que es mucho menos traumático y más barato vacunar a la población en riesgo que tratar la enfermedad, explica la Dra Rodríguez.
Hacer una vacuna lleva mucho tiempo, trabajo y dinero, si todo sale bien son 15 años de trabajo y aproximadamente 1000 millones de dólares para que esa formulación llegue a la población. La inversión en nuevos desarrollos es estratégica genera calidad de vida, calidad sanitaria y soberanía, destaca la Dra Hozbor.

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