Buscar en las noticias

Radio UNLP en vivo

 

Escucha Radio Universidad AM1390

El investigador superior del CONICET Carlos Della Védova elaboró un ensayo histórico-político en el que recorre la historia nacional desde los albores de la Patria hasta nuestros días. De Manuel Belgrano a Cristina Fernández de Kirchner, pasando por José de San Martín, Juan Domingo Perón y Evita, la llave de la historia desde la óptica del ex decano y actual Profesor Titular de la Facultad de  Exactas de la UNLP.

Un prestigioso investigador del CONICET desarrolló un artículo en el que describe las acciones de los distintos personajes que marcaron la historia argentina desde los albores de la Patria

El investigador superior del CONICET Carlos Della Védova elaboró un ensayo histórico-político en el que recorre la historia nacional desde los albores de la Patria hasta nuestros días, puntualizando en los personajes que a su criterio forjaron la identidad nacional con su ideario y acciones.

De Manuel Belgrano a Cristina Fernández de Kirchner, pasando por José de San Martín, Juan Domingo Perón y Evita, la llave de la historia desde la óptica del ex decano y actual Profesor Titular de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

Aquí el artículo completo:

La llave de la historia

Por Carlos O. Della Védova (*)

La presente es una época en la que muchas veces los acontecimientos cotidianos vertiginosos nos privan de amalgamar sucesos actuales relevantes con hechos históricos singulares. Si es que con la pluma de la historia se escribe el presente en las páginas del futuro, la introducción de este ensayo debe remontarse obligatoriamente a los albores de nuestra Patria. Y allí observamos formas y conductas, acciones y convicciones de quienes nos legaron nuestra identidad.

La llave de la historia la tuvo Manuel Belgrano liderando el Éxodo Jujeño, cuando desoyó indicaciones del gobierno central de Buenos Aires y enfrentó al otrora invencible ejército de Pío Tristán en la célebre batalla de Tucumán, construyendo así un cerrojo para la entrada desde el Norte a los realistas, y cuando insistióen izar nuestra bandera azul y blanca a orillas del Río Juramento en su campaña libertaria con el Ejército Auxiliar del Alto Perú.

San Martín tuvo también la llave de la historia. Luego de liberar Argentina, Chile y Perú después del paso de Los Andes -una gesta imposible, según el entonces Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata Juan Martín de Pueyrredón, pero impostergable según San Martín-, genera un hecho histórico en su Encuentro en Guayaquil con el Libertador Simón Bolívar un inexpugnable 26 de julio de 1822. En una carta introductoria remitida por San Martín a Bolívar el 13 de julio de ese año, como prolegómeno del ulterior encuentro, afirma el Libertador: “Mi alma se llena de pensamientos y de gozo cuando contemplo aquel momento: nos veremos, y presiento que América no olvidará el día en que nos abracemos”. Luego, al poco tiempo de esa reunióncuyo contenido sólo apenas pudo ser deducido por interpretaciones varias, el General San Martín pone su ejército a disposición de Bolívar. Agrega San Martín en una misiva del 29 de agosto de 1822: “Para mí hubiera sido el colmo de la felicidad terminar la guerra de la independencia bajo las órdenes de un general a quien América del Sud debe su libertad; el destino lo dispone de otro modo y es preciso conformarse”, y agrega en otra parte de su mensaje que “los sentimientos que expresa esta carta quedarán sepultados en el más profundo silencio; si se trasluciere, los enemigos de nuestra libertad podrían prevalerse para perjudicarla, y los intrigantes y ambiciosos para soplar el veneno de la discordia”.

La llave de la historia estuvo también en manos de Evita durante aquel Cabildo Abierto que quedó grabado a fuego en la historia con el nombre de “Renunciamiento histórico”. Habían pasado nueve días desde aquel enorme hecho político del 22 de agosto de 1951 cuando Evita pidió a su pueblo mediante la cadena nacional de radiodifusión: “que de mí se diga cuando se escriba este capítulo maravilloso que la historia seguramente dedicará a Perón, que hubo al lado de Perón una mujer que se dedicó a llevarle al presidente las esperanzas del pueblo, que Perón convertía en hermosas realidades y que a esta mujer el pueblo la llamaba cariñosamente Evita. Nada más que eso”.

Otro que tuvo la llave de la historia fue Juan Domingo Perón. No resulta tan difundida la oferta de Perón a Andrés Framini de integrar la fórmula que competiría en la Provincia de Buenos Aires con Perón como “candidato a vicegobernador”. Luego se supo que el ministro del Interior del presidente Arturo Frondizi, Alfredo Vítolo, había firmado un documento con los jefes militares, garantizando que no se permitiría a Perón volver al país. Es que se había anunciado –con gran sorpresa y escándalo gorila- que la fórmula que el peronismo presentaría en la provincia iba a estar integrada por Andrés Framini como gobernador y ¡Juan Perón como vicegobernador! Sin embargo, Vítolo aseguró durante enero del año 1962 que se rechazaba la candidatura del ex-presidente que vivía en el exilio. Según el juez electoral Leopoldo Isaurralde, Juan Perón no podía ser candidato por no tener residencia en el país, no estar en el padrón y ser un fugitivo de la justicia. Por otra parte, el cardenal Antonio Caggiano alertaba que la excomunión de Perón estaba en plena vigencia. Reemplazada la fórmula original por la de Framini-Anglada (Perón a la Rosada, era el lema de los peronistas) cuando la misma gana las elecciones provoca la renuncia inmediata del ministro Vítolo. Ese 18 de marzo de 1962 el peronismo ganó en todas partes. La predicción del ministro Vítolo quizás habría sido su más ferviente deseo. Falló y renunció a su cargo. Frondizi fue derrocado pocos días después, el 29 de marzo de 1962.

Previamente a su último discurso en la Plaza de Mayo ante una multitud en horas de la tarde del 12 de junio de 1974, durante una época controvertida en la qué Perón reclamaba compromiso y unidad, había hablado al mediodía por cadena nacional. En un fragmento de su alocución el líder sentenció: “Cuando acepté gobernar lo hice pensando en que podría ser útil al país, aunque ello implicaba un gran sacrificio personal. Pero si llego a percibir el menor indicio que haga inútil ese sacrificio no titubearé un instante en dejar este lugar a quienes lo puedan llenar con mejores probabilidades”. Horas más tardes y ante la Plaza de Mayo colmada subrayó en una parte introductoria: “Sabemos que tenemos enemigos que han comenzado a mostrar sus uñas“. La frase final en su último contacto con el pueblo argentino hizo crepitar las borlas de la historia: “Para finalizar, deseo que Dios derrame sobre ustedes todas las venturas y la felicidad que merecen. Les agradezco profundamente el que se hayan llegado hasta esta histórica Plaza de Mayo. Yo llevo en mis oídos la más maravillosa música que, para mí, es la palabra del pueblo argentino”. Días después honró al glorioso pueblo paraguayo viajando a Asunción para devolver los trofeos de la denominada Guerra de la Triple Alianza o simplemente La Guerra como se denomina a ese luctuoso hecho en el Paraguay. El 1 de julio de 1974 ascendería a la inmortalidad como las luces que vienen surcando el universo desde hace millones de años.

Cristina posee también la llave de la historia. Pertenece a un movimiento en el que sus integrantes fueron bombardeados, fusilados, proscriptos, perseguidos siempre, encarcelados, torturados, desaparecidos. Sin embargo la flor no me olvides vuelve a surgir cada año con más fuerza. En las primaveras su color azul y blanco ilumina los centros de investigación, las universidades, sus centros de estudiantes, las plantaciones, las fábricas y empresas, cruza los campos y atraviesa las ciudades. Esos pimpollos emergen con la fuerza de sus antepasados, con el abono y la savia de la libertad, la soberanía y la justicia social. Aspiran a conformar una Nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. Nunca nadie ha podido con ellos. Son invencibles porque cada vez que los derrotaron vuelven a emerger más idealistas, más utópicos, más patriotas y más peronistas.

San Martín puso en manos de Bolívar su Ejército Libertador. Imagino el ánimo de su soldado Gerónimo Espejo después de esta decisión. Perón se puso a disposición del movimiento propiciando su candidatura a vicegobernador con Andrés Framini. Evita no aceptó ser vicepresidenta de Perón en 1952. Recuerdo el relato de mis padres de ese mensaje, siempre con los ojos humedecidos. Y Evita con la llave de la historia nos aseguró: “Mi gloria es y será siempre el escudo de Perón y la bandera de mi pueblo, y aunque deje en el camino jirones de mi vida, yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria”. Y esa bandera ha sido abrazada por una persona.

¿De qué esencia estará hecha Cristina? Cristina sabe a quién se enfrenta. A Evita la secuestraron después de muerta, a Perón le amputaron una mano, lo que en vida no hubieran podido concretar nunca; él aseguraba que se la cortaría antes que firmar el endeudamiento de la Argentina. Néstor Kirchner también renunció a un segundo mandato.

Cristina tiene la llave de la historia. Ella jamás se victimiza.

¿Podría alguien de otro modo soportar lo insoportable si no tuviera la llave de la historia? Sabe que con su luminosidad ya está al lado de todos nuestros próceres y héroes de nuestra Argentina y nuestro continente. Todos ellos han desempeñado y juegan un rol central para nuestra América con sus rasgos de justicia y humanidad.

Está claro que todos ellos pueden tomar determinaciones incomprensibles para nosotros, el resto de los mortales. Se entiende perfectamente. Son singulares. Cristina nos ha legado una Patria.

Pero la otra parte de mí, aún entendiendo toda esta argumentación y razonamiento, la seguirá esperando como nueva Presidenta de nuestra República.

*Profesor Titular de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Investigador superior del CONICET. Director del Centro de Química Inorgánica “Dr. Pedro J. Aymonino” (CEQUINOR, CONICET-UNLP-asociado a CICPBA).

 

0
0
0
s2smodern