Es nanocientífico, presidió el Conicet y dejará su banca en Diputados para conducir la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. Cuenta con la promesa de Alberto Fernández de que el área volverá a tener rango ministerial. 

De pequeño, Roberto Salvarezza jugaba con un microscopio, observaba plantas y todo tipo de bichitos desde su departamento en plena ciudad de Buenos Aires. Cuando tuvo la edad suficiente ingresó al Colegio Nacional de Buenos Aires y se topó con docentes que lo incentivaron a construir una vocación científica que, de adulto, se vería reflejada en una generosa trayectoria académica. Tanto le gustó la biología y la química que terminó cursando en la UBA una mezcla de ambas. Dueño de una curiosidad intensa, como bioquímico se interesaba por abordar el mundo pero a partir de escalas pequeñas. Se especializó en nanociencias y retornó al punto de origen: de nuevo el departamento, un microscopio y una profunda necesidad de conocer todo lo que lo rodeaba. Tenía tantas ganas que, con velocidad, se convirtió en uno de los mejores exponentes de la comunidad científica. ¿Qué puede hacer un intelectual en Argentina para sobresalir? Escribir mucho y bien. El joven Salvarezza lo entendió rápido, tanto que su producción escrita como Investigador del Conicet abarcó más de 280 artículos en revistas internacionales con referato. Pero esto no alcanzaba.

Así, los laureles profesionales atrajeron otro tipo de ofrecimientos. Si sabía administrar tan bien su carrera, posiblemente, haría lo mismo con el futuro de los demás. En 2003 le propusieron coordinar el área de Química en la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica. En ese momento, había obtenido el Premio Konex de Platino en Química, y fue una oportunidad para ingresar a la gestión. Después se incorporó al Consejo de Administración en la Fundación Argentina de Nanotecnología que recién emergía; fue director del Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas y de los laboratorios de Nanoscopías y Fisicoquímica de Superficies.

 

Fuente: Página 12