Dr. Leandro Althaus, Prof. de la Facultad de Cs. Astronómicas y Geofísicas de la UNLP investigador principal  del CONICET en Contacto Universitario. Nuevo hallazgo cambia el paradigma que explica cómo es la vejez de la mayoría de las estrellas del Universo.

La revista Nature Astronomy publicó un trabajo realizado por varios investigadores de distintos países, en el cual figura con un valioso aporte, el Dr. en Astronomía Leandro Althaus, Profesor de la Facultad de Cs. Astronómicas y Geofísicas (FCAG) de la UNLP e investigador principal del CONICET.

En comunicación con radio Universidad de La Plata, Althaus dijo que “el 98 por ciento de las estrellas del universo van a terminar como enanas blancas, incluido nuestro Sol, que se va a convertir, dentro de 5 mil millones de años, en una estrella gigante, que va a terminar destruyendo los planetas más cercanos, como Mercurio, Venus, y quizá también la Tierra, y después de esa breve etapa, se va a comprimir y se va convertir en una estrella enana blanca».

El investigador puntualizó además que «una enana blanca es un objeto extremadamente compacto, que carece de la posibilidad de producir energía, mediante reacciones termonucleares, como en el caso del Sol, que brilla a expensas de eso, que por lo tanto mueren gradualmente, volviéndose más frías y menos luminosas» y agregó, en relación a su trabajo publicado, que el mismo «viene a contradecir la visión ampliamente aceptada de cómo una enana blanca envejece. Hemos encontrado, por primera vez, evidencia que ocurren reacciones termonucleares en su superficie, lo que retrasa el proceso de envejecimiento de la estrella. Lo propusimos hace unos 5 o 6 años, con nuestro grupo de investigación, aquí en la Universidad de La Plata, dónde postulábamos que podían existir enanas blancas que podían evolucionar mucho más lento. Es un esfuerzo colaborativo internacional que involucra a investigadores de Italia e Inglaterra, para utilizar el telescopio espacial Hubble y estudiar estas enanas blancas en dos cúmulos globulares, que son aglomeraciones de estrellas, que están muy lejos de la Tierra. Los dos cúmulos que elegimos, están a más de 20 mil años luz, que para observarlas uno necesita telescopios muy potentes, porque son objetos poco luminosos».